
La playa del Racó de l’Albir ha sido escenario hoy de una de las etapas del Correllengua Agermanat, un proyecto de carácter cultural, social y deportivo que transita por diversos territorios donde se habla catalán con la finalidad de potenciar y dar visibilidad a esta lengua.
En el transcurso del evento se llevó a cabo la presentación de un manifiesto, en un contexto de implicación ciudadana que contó con la asistencia de autoridades y miembros del ámbito educativo. Participaron la concejala de Educación del Ayuntamiento de l’Alfàs del Pi, Laura Sevilla, la edil responsable de Juventud, Carolina Solbes, y el concejal de Deportes, José Plaza, acompañados por el director del IES L’Arabí, Ramón Orquín, así como docentes y estudiantes de dicho instituto.
El Correllengua Agermanat inaugura en esta ocasión su primer año de funcionamiento, consolidándose como una acción que traspasa los límites del deporte. Basado en el Correllengua que comenzó en Mallorca en 1995, esta iniciativa conecta los espacios de lengua catalana mediante el desplazamiento simbólico de la «Flama», que pasa de una persona a otra a lo largo del trayecto. Cada tramo supone la manifestación del empeño común por mantener y fortalecer la lengua en todos los aspectos de la sociedad.
La participación se encuentra disponible para cualquier ciudadano, bien sea participando en la carrera, en bicicleta, apoyando el recorrido de la Flama o asistiendo a los eventos que se organizan en cada municipio. El propósito del Correllengua enfatiza la participación comunitaria, por encima de los aspectos competitivos o de velocidad.
Laura Sevilla, concejala de Educación, ha puesto en relieve la relevancia de este tipo de programas. «El Correllengua Agermanat constituye una ocasión para que la comunidad educativa y los ciudadanos participen activamente en la defensa y potenciación de nuestro idioma desde una óptica de carácter participativo y lúdico. Iniciativas de este tipo fortalecen los lazos culturales y promueven principios como la armonía social, la identidad y el reconocimiento mutuo», ha expresado.
El acto ha evidenciado la función primordial de los jóvenes en la perpetuación de la lengua y la cultura, así como la necesidad de crear momentos de convivencia que faciliten su utilización y propagación.



