
L’Alfàs del Pi celebró ayer la sexta edición del World Paella Day mediante una jornada culinaria que destacó la variedad cultural presente en el municipio. Aproximadamente una docena de colectivos de habitantes procedentes del extranjero tomaron parte en este acontecimiento, donde tuvieron la oportunidad de adquirir conocimientos sobre la elaboración de una auténtica paella valenciana.
La actividad, impulsada por las concejalías de Turismo y Residentes Internacionales junto a la Oficina Pangea de l’Alfàs, congregó a residentes de múltiples nacionalidades con la intención de impulsar la convivencia e intercambio cultural mediante la gastronomía. Un proyecto que contó con la asistencia de pobladores procedentes de Uruguay, Alemania, Noruega, Colombia, Argentina, Reino Unido, Holanda, Rumanía y España, junto a otras naciones.
La actividad finalizó con una comida de confraternización en la que alrededor de 300 residentes de distintos países compartieron alimento, diálogos y vivencias. Una ocasión para promover el entendimiento mutuo, la tolerancia y el fortalecimiento de vínculos de amistad entre individuos de procedencias variadas, en un municipio donde más del 50% de los habitantes proceden del extranjero.
Desde las instituciones locales se ha expresado una valoración muy favorable respecto a este proyecto, que resalta el patrimonio cultural de l’Alfàs del Pi y aprovecha la gastronomía como instrumento de integración colectiva. Así lo subrayó el alcalde de l’Alfàs, Vicente Arques.
El World Paella Day surge con el propósito de conseguir que la paella, al igual que otros célebres manjares mundiales, sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Se trata de una conmemoración que honra el plato más representativo de la tradición culinaria valenciana, considerando la paella no únicamente como una preparación gastronómica, sino como un emblema de unidad, pluralidad y tradición común.
En l’Alfàs del Pi, municipio habitado por personas originarias de aproximadamente un centenar de naciones, la conmemoración de esta fecha se ha consolidado como manifestación de coexistencia pacífica y pluralismo. Una ocasión para reconocer el patrimonio cultural y gastronómico de la Comunidad Valenciana, fomentando la convivencia y la comunicación entre habitantes de diferentes procedencias por medio de la cocina.



